Llevas/llevamos clamando que se
reordene la presión fiscal e impositiva, desde hace más de una década.
La recaudación impositiva es
necesaria, y debe tender a la equidad.
Las transferencias de riqueza
entre clases o grupos sociales, se ha difuminado, o más bien, se ha
resquebrajado. Los ricos, lo son mucho más, y por el camino han quedado
aspirantes a ello, y algunas personas que desconocían su verdadera naturaleza.

Los derramages son continuos, y
los desfallecimientos (pájaras) cada vez más frecuentes.
A pesar de todo, seguimos viendo
vehículos de alta gama, con matriculaciones muy recientes. El dinero retoma
posiciones, refugiándose en valores seguros: compra arte, compra oro, compra
joyas, compra deuda pública europea, compra inmuebles cuando considera que ya
ha depreciado suficientemente su precio inicial, manteniendo su valor intrínseco.
Y sigue recogiendo plusvalías, a través de sus sicav, o a través de su negocio.
Algunos echamos en falta una
rebaja de los privilegios salariales y dinerarios que se auto-conceden la banca
y las cajas (créditos a interés cero, pagas de ¿beneficios?, reparto de
dividendos, rebaja de indemnizaciones por fin de relación de directivos, vehículos
de empresa, yates de empresa, chalets de empresa, …).
El dinero del Banco Europeo, lo
utilizan para sanear sus cuentas y solo en último caso, conceder créditos con
un diferencial de más del 12 %.
Austeridad, sí. Racionalización
también.
Quienes criticaban con crudeza
los intentos de reconducir la acción contra la gran crisis que se nos había
venido encima (y también producido o generado), ahora actúan mucho más
descontrolados, y dando bandazos, como elefante por cacharrería, destrozando
todo lo que ideológicamente, les parece contrario a su intereses.
-
amplían las ratios de aula/alumno, con lo que la
calidad en la escuela pública, se deteriora, y sólo beneficia a la ‘privada concertada’
que a igual coste, incrementa en el mismo o mayor porcentaje sus beneficios (al
ya estar subsumidos en el criterio anterior los costes fijos).
-
Eliminan unidades sanitarias y efectivos en los centros
de salud y hospitales (caso Alzira o Denia – con Gestión Privada-) en los que
sobre haber acordado con la administración un presunto precio justo de ‘concesión
administrativa’, ahora se descuelgan reduciendo muy interesadamente sus costes,
e incrementando más si cabe sus pingues beneficios. Tal vez intentando con
ello, compensar la mora en el pago de la Administración Autonómica.
Seguimos sin
atajar de una vez una verdadera Ley de Incompatibilidades, en la que restrinja
ese cruce de intereses a la hora de planificar y gestionar los recursos públicos.
Ya está bien de las muchas excepciones que se auto-adjudicaron quienes en su día
pactaron la ley: profesionales liberales (abogados, médicos, farmacéuticos, ingenieros,
arquitectos,…), profesores y maestros, … Está más que demostrado que no tienen
el don de la ubicuidad, y por tanto difícilmente podrán atender adecuadamente sus
responsabilidades profesionales, o sus cargos públicos, estando en más de un
puesto a la vez.
Tal vez así,
se programarían más racionalmente los quirófanos, las citas y listas de espera,
las compras de material, la evacuación de informes, etc…
¿Quién se
responsabiliza política y económicamente por la creación de toda esa serie de
sociedades y fundaciones opacas, que al olor del dinero público se han creado
desde hace años, actuando como parásitos y rémoras, y que hoy por DECRETO
desaparecen ante al absurdo de su existencia, y la insostenibilidad del lastre
presupuestario que suponían. ¡Cuan estómago agradecido va a tener que operarse
un balón gástrico!.
Bon apetit!!!
publicat en: blog Jordi Sevilla, comentarios