(insertat en: http://blog.jordisevilla.org/2009-05-03/la-espana-dinamica-publicado-en-mercados-de-el-mundo/) Detrás de un sueño … ésta podría ser, atendido a tu artículo, la frase que aglutina el comportamiento de la sociedad española,

desde que nació en la democracia, y pasó de golpe a ser mayor de edad, para lo bueno, y para lo menos bueno.
La protección paternalista del hasta entonces ‘estado franquista’, desapareció con la muerte de su caudillo. Tod@s abrimos los ojos, y el aluvión de imágenes, situaciones, huelgas, manifestaciones, movidas, películas S incluidas, nos arrastraron como una riada, o tal vez, como la ‘pantanà de Tous’ (sin culpables, pero sin remedio).
Esta sociedad ha crecido, y hemos padecido lagunas importantes en nuestra madurez forzada; y también desarrollamos un espíritu especial como consecuencia del cúmulo de experiencias vividas. Lo cortés no quita lo valiente.

En el cambio también se han perdido cosas importantes. A veces el cambio por el cambio ha dejado en la cuneta a personas y pensamientos o culturas (educativas, sociales, familiares, de valores, cívicas) que una gran parte de la población desconoce o ha olvidado.
Alguien dijo que debemos de aprender de nuestros errores, para no volver a caer en ellos, pero la cultura del instante, de la imagen, de la digestión

hecha del pensamiento, casi como si se tratase de un videojuego, impide la reflexión, la lectura pausada, el saborear del instante, sin beberlo a tragos, sino a pequeños sorbos.
Somos una sociedad establecida en el cambio, y seguro que si renaciese alguno de nuestros ancestros, se volvía de golpe a su tumba, ante el desconcierto que le produciría vivir tan aceleradamente.
Ve despacio que tengo prisa. Ante situaciones de pánico, guardar la calma. Detenerse, analizar, y actuar en consecuencia. El totum revolotum, nos puede dejar por el suelo.
Esta crisis, como todas nos sirven al común de los ciudadanos a replantearno

s mucho las cosas. A reflexionar a partir de pararnos en el camino ( a veces de golpe, y cayendo de bruces sobre nuestros errores). Y como el poeta decía,
caminante, no hay camino, se hace camino al andar,… (no somos tan modernos como pensábamos, antes alguien ya lo pensó)
Las reformas que necesita nuestra sociedad, no son sólo del mercado de trabajo (ni mucho menos), son las de una necesaria estabilidad en el sistema educativo, que permita valorar y mejorar los caminos tomados; las de acercar el conocimiento a la producción; las del relevo generacional en la toma de decisiones, o almenos, compartirlas entre varias generaciones. Cada uno debe decidir por el mismo, aunque se equivoque. Esto forma parte de la experiencia y de la formación del carácter de las personas.
Un fuerte abrazo, Jordi.