Buscar sinergias.
Además de adoptar medidas, deberemos calibrar la idoneidad, oportunidad, y la maximización de los efectos, a veces no tanto sobre el sector o actividad en cuestión, sino sobre aquellos sobre los que directa o indirectamente pueda incidir e influenciar.
Así por ejemplo, algunos seguimos sin entender esa ansia por incentivar el consumo en el sector automovilístico, cuando en España no se produce ni el 20 % de los vehículos que se compran; o por qué se eliminan las subvenciones a la generación de energías renovables en el ámbito doméstico, o hasta una determinada capacidad de generación, cuando aunque si se tratase de subvencionar estas instalaciones, solo para uso propio, estaríamos consiguiendo un ahorro directo en las economías de las familias y de rebote, apoyando a la universalización de estos usos, y al despegue de un sector empresarial, que redundaría en la reducción de costes de producción, y un abaratamiento del precio de los productos.
Se pueden y deben buscar líneas de actuación unidireccionales, y paralelas. Trabajar en un mismo sentido, multiplicando el efecto de las medidas, y eliminando los resortes y frenos al avance. Pero además actuando desde varios o sobre varios frentes. No solo plegándose a las multinacionales, sino dando un pequeño y sólido apoyo a las Pymes que son predominantes y determinantes para el crecimiento de la riqueza y el empleo en España.

Son sueños, proyectos, ideas, empresas, familias, trabajadores, que nada tienen que envidiar a los ejecutivos de las multinacionales. Esta especie ha desarrollado unas cualidades, instinto de supervivencia, y espíritu emprendedor, que da mil vueltas a cualquier lobby o grupo de presión.
Del lado del ciudadano, del trabajador, del autónomo, del cooperativista, de la Pyme, del tejido empresarial que bulle y crea riqueza y bienestar es del lado del que muchos queremos que se coloquen las políticas ‘sinérgicas’ del Gobierno de España, del Gobierno Comunitario, y de los Gobiernos Autonómicos y Locales.
Se puede apoyar a todos estos grupos, de muy diversas maneras y modos: reduciendo la burocracia y la autorización de creación y apertura de negocios, dotando de espacios apropiados para la generación de la actividad empresarial (parques industriales, empresariales, científicos, innovadores, …), convergiendo Universidad y Empresa, optimizando los centros coordinadores españoles de negocios en el exterior, siendo interlocutores válidos y ágiles con los gobiernos de terceros países para allanar barreras y facilitar el establecimiento de acuerdos comerciales, y un sin fin de ‘ideas’.
Un esperanzador abrazo desde Xàbia