(insertat en: http://www.elcuadernodepepeblanco.com/?p=27&cpage=2#comment-
559) Expondré brevemente, un comentario de un buen amigo (hace de ello algo más o menos … 20 años y pico).
En las organizaciones (partidos políticos) durante los primeros 4 años de poder, la comunicación y fluidez entre ‘los de arriba’ y ‘los de abajo’, resulta relativamente fácil, dado que todavía están las piezas acabadas de colocar, y permiten rendijas, para que se pueda acceder (de abajo a arriba y viceversa).
Los siguientes 4 años, ‘los de arriba’, van creando una malla impenetrable, con secretarias y ayudantes de secretaria, que les hacen inaccesibles al ciudadano; el poder establecer una
comunicación medianamente sin ruido, con ‘los de arriba’, es prácticamente imposible.
Se depende de contactos, que accedan a las claves, de una agenda, que permita una cita.
Ya llegado el tercer ciclo, el endiosamiento, y falta de contacto con la realidad, convierte a ‘los de arriba’, en unos seres que se creen por encima del bien y del mal. Son intocables. Su verdad es la única e inefable.
Este ciclo va acompañado de una ‘miopía política’ que les permitirá mantenerse en sus púlpitos, en tanto en cuanto, las corrientes y el viento les sean favorables, empujándoles sobre la cresta de sus olas.
Pero existe el peligro, de estrellarse con los acantilados de sus espejismos. Contra la más profunda y cruda de las realidades.
Los loas eran adulaciones. Las reverencias, signo de lumbalgia y artrosis democrática. Y los Palacios, prisión de sus deseos.
Los ciudadanos impenitentemente, se inclinan sobre las urnas, depositando su voluntad inquisitorial.
No era este su reino, sino la ‘república’ de los ciudadanos. Y por más que a veces parezca dormido, el electorado pronto o tarde, despierta de su letargo. Y por lo general, tiene muy mal despertar.

Ahora, que cada cual sitúe en esta cronología su ‘fotofinish’ de los últimos hechos acontecidos en su entorno, o en su territorio, o en su país.
¡Se abre el telón! ¿Están todos los actores dispuestos?
¡Comienza la función!

En las organizaciones (partidos políticos) durante los primeros 4 años de poder, la comunicación y fluidez entre ‘los de arriba’ y ‘los de abajo’, resulta relativamente fácil, dado que todavía están las piezas acabadas de colocar, y permiten rendijas, para que se pueda acceder (de abajo a arriba y viceversa).
Los siguientes 4 años, ‘los de arriba’, van creando una malla impenetrable, con secretarias y ayudantes de secretaria, que les hacen inaccesibles al ciudadano; el poder establecer una

Se depende de contactos, que accedan a las claves, de una agenda, que permita una cita.
Ya llegado el tercer ciclo, el endiosamiento, y falta de contacto con la realidad, convierte a ‘los de arriba’, en unos seres que se creen por encima del bien y del mal. Son intocables. Su verdad es la única e inefable.
Este ciclo va acompañado de una ‘miopía política’ que les permitirá mantenerse en sus púlpitos, en tanto en cuanto, las corrientes y el viento les sean favorables, empujándoles sobre la cresta de sus olas.

Los loas eran adulaciones. Las reverencias, signo de lumbalgia y artrosis democrática. Y los Palacios, prisión de sus deseos.
Los ciudadanos impenitentemente, se inclinan sobre las urnas, depositando su voluntad inquisitorial.
No era este su reino, sino la ‘república’ de los ciudadanos. Y por más que a veces parezca dormido, el electorado pronto o tarde, despierta de su letargo. Y por lo general, tiene muy mal despertar.

Ahora, que cada cual sitúe en esta cronología su ‘fotofinish’ de los últimos hechos acontecidos en su entorno, o en su territorio, o en su país.
¡Se abre el telón! ¿Están todos los actores dispuestos?
¡Comienza la función!