
Nunca pensé que esta gente, fuera tan anti-evolución, anti-progreso, inhumana sí a fuerza de hechos constatados, pero es que cuesta entender cómo escudándose en un falso oropel ecologista, no dudan en atentar contra personas, trabajadores, y bienes.
Me ha recordado que allá por el año 1990, me encontrab

Al año aproximadamente de estos acontecimientos, me desayuné con el asesinato de D. José Edmundo Casañ, cuando estaba en las oficinas que yo había visitado un año antes. El escalofrío al sentir la presencia intangible de este cruel, innecesario y vil asesinato, me visitaron todos aquellos momentos que había vivido con ellos, y una sensación de absurdo e injustificable acto por parte de los asesinos, en el comunicado posterior a esta tragedia.
Más tarde, muy cerca de allí, a unos 200 metros, acometía

En ambos casos, el asesinato de dos trabajadores,

Derechos fundamentales que esta sarta de indescriptibles individuos, se empeñan una y otra vez en eliminar, en una espiral que no conduce a ningún sitio, excepto el absurdo, el vacío, y el dolor de muchas personas.

Un fuerte abrazo a tod@s las personas que han sufrido, sufren o sufran, este cáncer de la sociedad.
A los que se fueron: d.e.p.. A los que quedamos: ¡Ánimo! ¡Juntos podemos!