(insertat en: https://www.blogger.com/comment.g?blogID=34392934&postID=8406905969432863024&page=1) Las medidas tomadas
por todos los países ante la crisis financiera, y para escenificar la situación, no son más que una inicial asistencia al accidentado, procediendo a la estabilización del paciente, y de sus constantes vitales.


Dependiendo de la fortaleza del enfermo, de lo acertado del diagnóstico, de la rapidez en estabilizar al accidentado, y de lo bien que se halla obrado en cada uno de estos pasos, así como de la tecnología y equipo humano de que disponga el ya enfermo, para seguir una rehabilitación, e inserción paulatina de nuevo en la vida cotidiana; de todo esto, repito, dependerá el plazo transcurrido entre el accidente, y su vuelta a la normalidad.
Posiblemente la llamada normalidad, sea diferente a la que dejó atrás, debido a secuelas en algunas de sus facultades, pero también seguramente, desarrollará otras habilidades y capacidades que le hagan más prudente, y más seguro ante nuevas situaciones de peligro.
Esto es básicamente, pero aplicado a la economía y a la responsabilidad que los diferentes actores tienen en la solución a la presente crisis, de lo que dependerá alargar o acortar la fase de recuperación y rehabilitación.
Asociaciones empresariales, Sindicatos, Gobiernos, Asambleas y Parlamentos, ciudadanos, consumidores, empleados y trabajadores, autónomos, y todos nosotros, somos responsables de dar solución a una situación delicada para muchas personas, familias, y naciones.
¿Cómo?
Pues ajustando el margen de beneficio, y las plusvalías, incrementando la calidad y cantidad de trabajo, siendo más eficientes, ajustando los consumos superfluos, no defraudando al resto de ciudadanos, contribuyendo con nuestro esfuerzo fiscal e impositivo, persiguiendo los ‘pelotazos’ y negocios turbios, desenmascarando a los defraudadores, timadores, prevaricadores, y toda la retahíla de vocablos indicativos de falsos, y desleales con el resto de ciudadanos.