
Si nos embelesamos en la superficie del paisaje sin entrar en sus recodos, vericuetos, rincones, fauna y flora, perdemos un elemento muy importante que son ‘los matices’.

En política grupal, los matices son con tonos ‘pastel’; pintados por oficiales de fontanero, y que se suelen quedar en las cañerías, y en el subsuelo donde habitan las termitas, y los ratones.


En el audiovisual público, los matices no existen. Todo es blanco o negro. Lo que no aparece no existe. Y el control que desde las trastiendas se lleva, para loa de sus referentes, y escarnio de sus oponentes, es simplemente patético.
En el pesebre de lo suyo, se utiliza todos los matices posibles de los verdes, pasto y alimento de l@s amig@s. Oficina de empleo para la familia. Dirección obligatoria para los negocios de la familia. Lo de los regalos, y los trajes, mejor lo dejamos para otro momento. ¿Cuándo un mandante que se


Por suerte, desde algunos pequeños rincones que sirven para relajación, reflexión, y explayar la voz crítica, libre, y rigurosa de las personas políticas o no, los matices del impresionismo, con su fuerza arrebatadora, su espíritu trasgresor, su lucidez que surge entre los tonos grises, para dar color a la información, a la opinión, al sentido crítico, al debate, a la confrontación de ideas y proyectos, … siguen brotando de entre todos los paletas anteriores. Todavía sobreviven periodistas, políticos, ciudadan@s, que desde sus diminutos nichos o fortines, elevan una voz clara, coherente, lúcida, rigurosa, libre.

Agradezco a Vicente Vallés, su programa en TVE 24 Horas, cada noche, hasta la medianoche. Agradezco seguir leyendo en los blogs en que también participo, a mi muy querida, respetada y desconocida (sólo en su faz) “agua”. Agradezco que todavía políticos como tu, Jordi,

Será que acabo de pintar el patio, con brocha gorda, con manchas en el suelo y en la piel. Y ahora, como muchos grandes momentos, me dejo la piel, en dar sentido y difundir unos ideales, y una manera de entender la democracia y la libertad, con riesgo de desatender mi vida familiar, y arriesgar mi trabajo. Pero, es que algun@s somos idealistas, y sin esos ‘matices’ no entendemos la vida.
Un fuerte abrazo a tod@s.