
Siempre que las potencias han realizado una cumbre, paralelamente, se han celebrado otras llamadas ‘alternativas’.
Las unas dirigidas por ‘dirigentes’ políticos, y las otras por ‘dirigentes’ sociales.
El grado de democracia dentro de cada una de sus organizaciones, será mayor o menor, o el grado de disentimiento, también lo será, según la capacidad de quienes lideran las organizaciones, para convencer, o para recoger y sistematizar las opiniones y voluntades colectivas.

Personalmente, nunca he creído en los sistemas asamblearios. Considero que cada persona, cada colectivo, cada grupo debe asumir sus capacidades y limitaciones, al igual que las responsabilidades que les otorgan, o asumen libremente. Esta estructura piramidal, pero con flujos importantes de diálogo e información, ascendente y descendente, y horizontal, son la carretera por la que deben circular las decisiones.
Otros métodos, como el Delphi, podrán dar soluciones mejores

De la responsabilidad y buen hacer de todos y cada uno dependerá que esta sangría colectiva (económica y social) que estamos padeciendo, sea la antesala, del mortuorio, o la de recuperación después de una operación a vida o muerte.
Un fuerte abrazo desde Xàbia/Jávea.