(insertat en: http://blog.jordisevilla.org/2009-11-16/el-alma-de-la-democracia/) Algo sucede en Dinamarca … cuando para cada afirmación, cada denuncia, además de añadir delante el “
presunto”, nos tenemos que apretar el corazón a la espera de alguna invectiva del tipo:
denuncia por difamación, denuncia por producir perjuicios a…., o directamente, amenazas, represalias, vendettas, y toda una saga de odiosas conductas que distan mucho de democráticas, y que quedan más cercanas a la censura y la inquisición.
A algunos (fervientes aparentes creyentes, e incluso de comunión diaria), se les llena la boca de gritos pidiendo honestidad, y crítica.
¿Olvidaron predicar con el ejemplo cuando estaba en su mano evitar determinadas
conductas, o mejor, no cometerlas?Siempre acaba apareciendo este pequeño aparato doméstico en desuso tras la democratización del aire acondicionado, que es el
ventilador.
Viene del pasado, como vienen las conductas dolosas, ilícitas, o simple y éticamente reprobables. Siguen en sus trece; siguen en sus puestos; siguen en sus despachos, reteniendo expedientes, u ocultándolos, o alterándolos; siguen confundiendo su

endiosada conducta con la realidad y la justicia. Sí, su reino no es de este mundo, hace años que están por encima del bien y del mal. Abusaron de su poder, condicionaron decisiones, alteraron el statu quo, alteraron la legalidad vigente o la cambiaron. Se sirvieron de su poder para seguir haciendo negocios desde lo público, gracias a lo público, o por el hecho de ostentar cargo público.
¿Qué nadie conoce a políticos vinculados directa o indirectamente con el sector inmobiliario, o constructor, o promotor, por citar alguno? ¿Qué nadie conoce a políticos con despacho en plaza que compatibilizan con la mayor naturalidad el ejercicio “libre” de su profesión, con la del cargo público que ostentan?

Las vocaciones no solo son para las religiones. Se supone que la voluntad de servicio, y la defensa del interés general, también debe o se presume vocacional. Da igual desde qué ámbito se desempeñe: desde una ONG, desde una asociación solidaria, desde el anonimato, desde un sindicato, desde un partido político, desde una asociación de vecinos, desde un AMPA, desde una asociación de consumidores, o la directiva de un club deportivo. En todas hay elementos comunes que las hace semejantes: representar la v

oz y la opinión de un grupo o colectivo. Ser justo portavoz de sus voluntades.
¿Tan difícil es ser honesto? ¿Tan difícil es desempeñar estas responsabilidades sin saltarse las barreras de la democracia?
Muchas personas dedicamos gran parte de nuestro

tiempo a participar y trabajar desde el anonimato, y la solidaridad, con proyectos desde posiciones altruistas, con vocación de cambio. Si, también lo hacemos desde partidos políticos. Y a pesar de las imperfecciones que tenemos las personas, y de que puede que alguien a veces confunda ‘
lo suyo’ con lo de
todos; seguimos adelante trabajando, luchando por dejar algo mejor de lo que nos ha llegado, este fugaz mundo en el que nos apeamos temporalmente.