Aho9ndando en la división del trabajo, la estratificación social y laboral, y la segmentación
Lo malo es que ya llevo oyéndolos desde que pillé mi primera gran crisis económica (años 90), y todavía estamos en las mismas. (y entonces además tenía pendiente de decidir por el Gobierno, dónde y cuando realizaría la ‘prestación social sustitutoria (otra cruz, -o el servicio militar obligatorio- que deo gracias, ya no tienen que sufrir los jóvenes de hoy en día).
Desde la negociación colectiva, se puede razonablemente, plant
ear por ejemplo: - jornadas de hasta 5 horas diarias, que nos pueden evitar interrupciones de descansos, y que recogen una mejor calidad, capacidad y rendimiento en el trabajo.
- Ampliar el tiempo de atención al cliente (hipers, supermercados, banca, por ejemplo), siguiendo la tendencia marcada por las grandes empresas de la distribución. (de 9 a 22 horas).
- Retribución por objetivos, y competencias.
- Bonus acumulables de formación, para que el trabajador pueda
compensar periodos de inactividad, y/o desempleo, con estos ‘créditos’, mediante los que las AA.PP. abonen una beca-salario, durante el periodo acumulado durante su etapa activa. De esta forma alargamos desde un punto de vista positivo y activo la ‘prestación por desempleo’. Y aliviar las cargas familiares, ofreciendo una posibilidad de reciclarse y/o especializarse.
…
No se trata de subsidiar una clase social inactiva, sino de impulsar su vinculación con el mundo formativo-educativo, y la actividad profesional.
El ciudadano necesita ‘confianza’ en los mercados para invertir, el empresario necesita ‘confianza’ para reinvertir, y ampliar su cuota de mercado, pero el ciudadano, también necesita ‘confianza’ en que ante un imprevisto, o accidente social, no queda apeado en el arcén del mundo laboral, sin alternativa, sin mecánicos, sin grúas, sin teléfono móvil para avisar y buscar ayuda.
Tiene que saber que dispone de unos ‘tempos’, de unos ‘recursos’, de unas ‘reservas’, de una mínima expectativa de reengancharse al mundo activo del trabajo. Poder sacar la cabeza del
agua, y coger aire.
Para bien o para mal, el ‘No empleo’ es hoy por hoy, una tragedia en muchos hogares. E incluyo en ellos, a los que perdieron su trabajo y a los que no tuvieron la ocasión de desempeñarlo.
Si tenemos la campana que nos avisa de los últimos 400 met
ros, sabremos 2 cosas sabidas: primera que ya llevamos algunos cientos o miles recorridos, pero sobretodo, (2º) sabemos exactamente cuantas fuerzas nos quedan, y cuanta distancia nos resta hasta llegar a nuestra meta.
Es de este modo, como la ‘desesperanza’, corroe menos el espíritu y la confianza de l@s trabajadores/as.
Un fuerte abrazo, desde Xàbia.
- Ampliar el tiempo de atención al cliente (hipers, supermercados, banca, por ejemplo), siguiendo la tendencia marcada por las grandes empresas de la distribución. (de 9 a 22 horas).
- Retribución por objetivos, y competencias.
- Bonus acumulables de formación, para que el trabajador pueda
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No se trata de subsidiar una clase social inactiva, sino de impulsar su vinculación con el mundo formativo-educativo, y la actividad profesional.
El ciudadano necesita ‘confianza’ en los mercados para invertir, el empresario necesita ‘confianza’ para reinvertir, y ampliar su cuota de mercado, pero el ciudadano, también necesita ‘confianza’ en que ante un imprevisto, o accidente social, no queda apeado en el arcén del mundo laboral, sin alternativa, sin mecánicos, sin grúas, sin teléfono móvil para avisar y buscar ayuda.
Tiene que saber que dispone de unos ‘tempos’, de unos ‘recursos’, de unas ‘reservas’, de una mínima expectativa de reengancharse al mundo activo del trabajo. Poder sacar la cabeza del
Para bien o para mal, el ‘No empleo’ es hoy por hoy, una tragedia en muchos hogares. E incluyo en ellos, a los que perdieron su trabajo y a los que no tuvieron la ocasión de desempeñarlo.
Si tenemos la campana que nos avisa de los últimos 400 met
ros, sabremos 2 cosas sabidas: primera que ya llevamos algunos cientos o miles recorridos, pero sobretodo, (2º) sabemos exactamente cuantas fuerzas nos quedan, y cuanta distancia nos resta hasta llegar a nuestra meta.Es de este modo, como la ‘desesperanza’, corroe menos el espíritu y la confianza de l@s trabajadores/as.
Un fuerte abrazo, desde Xàbia.







