Otr@s no han tenido tanta suerte.Alguien decía que la juventud, se cura con la edad; y que el niño, no conoce el miedo. Seamos más adultos al volante. No se trata de ser temoros@s, sino de tenerle el respeto debido a esos artilugios metálicos llamados automóviles y motocicletas.
Si quieres
saber lo estúpido e inanimado que son los vehículos, aprieta una lata vacía. Suena igual que cuando te estrellas contra algo en una de estas herramientas que nos sirven para desplazarnos.
El sonido vacío de la lata de refrescos o de cerveza es lo que queda después de un accidente. Y dura lo que el sonido en el aire. Nada.
Lo más terrible es el otro vacío. El de la esperanza y la vida truncada. El del crónico para toda la vida, o el del inválido para vivir con plenitud su parte de vida arrancada.
Como dicen en catalán... "tin seny xiquet, que no es una joguina".
Un fuerte abrazo a todos los familiares de accidentados.