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viernes, 20 de febrero de 2009

Sensación de pesadez. De rémoras y chupopteros.

Al leer la prensa diaria, y ver las noticias de televisión, tengo una sensación de ‘hartazgo’ y ‘pesadez’ en el estómago que me hace sentir incómodo.
Seguramente, no saldrán todos los que están, ni serán todos los que salgan.
Pero, ni lo uno, ni lo contrario, satisfacen al común de los ciudadanos, que van todos los días a su trabajo (si lo mantienen), o a la búsqueda del empleo perdido o todavía no encontrado.
No es lícito, ni ético el que algunos individuos se beneficien de la manera más vil a la inocente sociedad. Es una violación de las normas más elementales del estatus cívico y del estado de derecho.
Servirse de las instituciones para embolsarse indignamente dinero, favores, … o apear a la competencia, adjudicándose contratos públicos, a pesar de ser peores, más caros, o simplemente, obviando cualquier procedimiento legal que garantice unos mínimos de transparencia, claridad, y luz; es mucho más grave que un ladrón tironero, un quinqui muerto de hambre, o incluso un asaltante de bancos.
Con trajes perfectamente tallados y planchados, con un verbo educado y cortés, te la meten del revés. Y además comparten banquete y balcón o grada con lo más selecto de los representantes del pueblo. ( concejales, diputados, consejeros/consellers, presidente/s, honorables, ilustrísimos y excelentísimos, …).
Y es que a veces las formas, son tan o más importantes que el fondo. Y esta especie de ‘vividores’ y ‘rémoras’ de la sociedad, han anclado sus dientes, y las anclas de sus barcos en la sangre de tod@s l@s contribuyentes.
Nos han robado y enriquecido de tod@s nosotr@s. Han chupado de nuestras venas y arterias, como vampiros sedientos, que más allá de aplacar su hambre, derraman impúdicamente nuestra sangre, celebrando cuan ‘lelos’ están quienes se dejan, o no se enteran, que les sangran, que les arrebatan la vida y la esperanza. Esa esperanza en la raza humana, que es lo poco que nos da un pequeño anhelo para seguir adelante, para confiar en que dejamos un mundo un poco mejor del que recibimos para nuestros descendientes.
No se trata de ninguna maniobra de nadie, simplemente, después de pavonearse y pasearse por las narices de las instituciones garantes del ‘estado de derecho’, además de un paro, también han levantado una ceja, y están haciendo su trabajo. O es que mal si ando, y mal si no ando. Y es que la justicia, para serlo, tiene que ser ecuánime, objetiva, diligente, rápida, y con los medios humanos y técnicos que nos permitan a todos dormir tranquilos, al saber que otros velan por nuestro bienestar. ( y nuestros bolsillos).

domingo, 19 de octubre de 2008

Cartas a Jordi: Nosotros, Garzón y el franquismo.

(insertat en: http://blog.jordisevilla.org/2008-10-18/nosotros-garzon-y-el-franquismo/) Leyendo tu post, me viene a la memoria frases y comentarios sueltos de mi abuela (dep), junto con una amiga suya. Sobre historias de maridos escondidos, hambrunas en campos de concentración, sobre cómo embarazada de su 2ª hija (mi madre) se marchó a buscar a mi abuelo, a Rocafort, donde la tía María le dió cobijo, y la ayudó a llegar en dirección a Llíria, en un camión para ver a mi abuelo, que había sido trasladado al frente.

La historia de mi abuelo, gracias a D……. no fué una historia de sangre.

Su historia era de notas, de negras, blancas, redondas, corcheas y semicorcheas. Era percusionista de la banda del pueblo, y amenizaba durante la guerra, en la retaguardia, con música a los soldados y oficiales que descansaban en esta bella y tranquila ciudad junto Valencia, que era y es Rocafort.

De mi otro abuelo, y su hermano, poco sé, y poco se ha hablado en casa. No se si su caracter era reservado, o les hicieron reservados.

A mi padre, siempre le he encontrado salpicaduras republicanas en alguno de sus comentarios. Sin embargo, siempre han mantenido un extraño o asumido silencio alrededor de la guerra y los desmanes o barbaridades (la guerra por sí ya lo es bastante) en unos y otros. De lo que pasó después de la guerra, como si de un eclipse se tratara, la oscuridad lo invadió todo. El silencio. (Silencio, es cuando pudiendo, no hablas ni emites ruido alguno).

De lo que si se ha hablado en casa es del hambre que se pasó. Del racionamiento, de las cartillas, de las requisitorias de cosechas, de las cocas de ‘dacsa’ -maiz-, de los boniatos -espigolats-, del cacahuete, de llevar víveres y viandas a los ’señoritos’ cuando se íba a Valencia a pagar el rento anual.

Me parece que todo este Universo de vivencias, estan hilvanadas o embastadas, y hace falta todavía coser las costuras del traje que nos recuerde cómo se vestía, como se vivía; cómo profesores eminentes, llegaron al instituto de Xàtiva, desterrados; de porqué la maestra de mi madre 'doña Consuelo', de carácter fuerte, y puntos de vista extráñamente avanzados, siendo soltera, con una amiga suya, se vino desde Madrid a Manuel, un pueblo pequeño de la Ribera Alta del Xúquer, a enseñar a hij@s de agricultores. Yo llegué a tenerla de Directora (y verla jubilarse), cuando falleció Franco.

De muchos vecinos, llamados ‘rojos’ sobre los que se mantenía una especie de estigma. De otros, que salieron a la plaza del pueblo a cantar el cara al sol’ la noche del 23-F. Del miedo de tod@s en aquellos momentos a que se produjese un movimiento involucionista y golpista. ¡Por favor, que no vuelva el pasado! Que no vuelva la guerra, la carestía, las cazas de brujas, los desmanes. Curiosamente, los miedos se destaparon en nuestras famílias. Y digo curiosamente, porque los miedos venían como 45 años antes del mismo núcleo. De la derecha más reaccionaria y retrógada. No de la parte que defendía el estado de derecho democrático. Como tú bien dices, iracundos y con las órbitas de los ojos descontroladas, se estan manifestando muchos ‘pacíficos ciudadanos’ ante la causa abierta por el juez Garzón. Y está abierta, simplemente, porque jamás se cerró. O se cerró en falso.


Mi más profundo apoyo a todas las personas que todavía no descansan en paz con sus vivos y con sus muertos. Por acción o por omisión.

Saludos de un riberenc, a la Marina

max