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jueves, 25 de septiembre de 2008

Cartas a Pepe Blanco: "65 horas ¿dumping social?"

Hay que separar dos situaciones bien diferentes:

De un lado el debate de la necesidad de mejora de la productividad (cantidad y/o calidad de trabajo); y de otro la idoneidad de estructurar el tiempo de trabajo.

La mejora de la productividad, puede venir por un cambio en la mentalidad de las empresas, mejorando los métodos, y las condiciones de trabajo.

La organización del tiempo de trabajo, en una sociedad avanzada, debe ser mucho más racional, y motivada. El equilibrio entre la vida personal y la vida laboral (trabajar para vivir, o vivir para trabajar) es un discurso ya más que asentado en la sociedad europea.

A modo de ejemplo, un compañero, de ello ya hace algún que otro año, visitó a raíz de la absorción de su empresa por una multinacional alimentaria italiana, las factorías de ésta en origen, y comprobó que por un lado, terminaban más temprano su trabajo, pero hacían exactamente las mismas horas que en España; la productividad de aquellos, no era superior a la de España; las condiciones económicas sí eran superiores a las de España.

No existe un estándar para todos los países. Existen diversidad de organizaciones y estructuras de los plannings de trabajo. La mejor es la que mejor se adapte a las necesidades de las dos partes (empresa y empleados). De nada sirve lo que solo es bueno para una de las partes, porque con el tiempo sólo genera mayor malestar y conflictividad social.

No podemos estar por un lado pidiendo incremento de la natalidad, y al mismo tiempo, quejarnos de la educación de nuestros hijos, y lamentar la delincuencia juvenil, o infantil.

La enseñanza corresponde a los centros educativos, la educación a los padres, y el etéreo concepto de familia, a las agrupaciones de padres e hij@s. Todos tenemos nuestras responsabilidades. También los empresarios, y políticos, sean del color que sean, son, han sido, o puede que sean, padres y madres, e hijos e hijas.

Lo dicho: trabajar para vivir, o vivir para trabajar.