
(insertat en:
http://blog.jordisevilla.org/2010-06-27/el-capitalismo-si-se-esta-refundando/ ) Separemos el grano de la paja.
En china, a partir de las empresas de participación de capital extranjero, se está formando, fermentando más bien, una nueva clase social, una especie de clase más media.
Más-media, porque se está formando a partir o junto con las nuevas tecnologías de la imagen, el sonido y sobretodo, de la información.
Estos +M, son los que más pronto que tarde van a sacudir los cimientos de un boom inmobiliario en China, de viviendas que como en Occidente, acumulan más y más productos del mercado de consumo, de nuevas máquinas que allá por los 60’ del siglo pasado, invadieron nuestros hogares.
La historia se repite en términos sociológicos, solo que con el eje desplazado al lejano oriente.
Como novia pretendida que es China, se deja cortejar por los pretendientes Occidentales, dejándose agasajar, a sabiendas de que su amor verdadero está en revivir su ‘imperio’ en aquella zona ‘emergente’ de influencia.
Sería curioso saber en qué grado la alicaída economía nipona (enemigos atávicos de China), está ya en manos del capital chino. O de cómo los mercados hasta hoy influidos por Japón, están más y más condicionados por las decisiones del gran tigre chino.
La famosa crisis de valores que llevamos en Europa lamentando desde hace al menos 1 o 2 décadas, no es otra que la creada artificialmente de que todo nos/les pertenecía a quienes extendieran su brazo para alcanzarlo, y que hoy se demuestra que si estiras más el brazo de lo que debes, te cortan la mano, y te cachean y registran o desalojan de tu casa por impago.

Mi muy estimado amigo cibernético, no son gigantes, sino molinos. Y estos molinos llevan tecnología punta occidental, mejorada y optimizada por China.
No se trata de luchar contra China, sino de utilizando las más ancestrales técnicas marciales de Oriente, saber utilizar la fuerza del contrario, para realizar los movimientos adecuados en la dirección que nos pueda favorecer, e inmovilizar los ataques de éste.
Aprender del contrario, de la competencia, pero no caer en sus mismos errores, ni dejarnos maniatar por nuestros fantasmas del pasado.
Los sindicatos van a tener que adaptarse a los nuevos usos y costumbres, pero los empresarios, van a tener que aprender también a negociar en condiciones menos favorables.
Los ciudadanos esperan una oportunidad, y esta saldrá de su natural movimiento, de su acompasado paso ( o te espabilas, o te espabilarán). Más y mayor calidad en lo que hacemos, más y mejor productividad unitaria, más y mejor reconocimiento del esfuerzo, más y mayor imaginación en las soluciones a aportar e implementar.
El futuro ya está ahí, rezaba un eslogan de los 70’, y es que Tiananmen fue un ensayo de lo que le viene a China; solo que entonces fueron sobretodo estudiantes, y ahora devienen trabajadores de estatus ‘+M’.
Y es que tiran más dos perras, que dos carretas.
Un saludo, y hasta pronto, Jordi, desde Xàbia/Jávea